Evita estos 10 errores el día de San Valentín

 

10 errores  que debes evitar el día de San Valentín

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1 A la hora señalada. Todo hombre debe saber que su amada se periqueará por los siglos de los siglos, especialmente por esta fecha. No obstante, el galán debe llegar puntual a su puerta. No hay excusa que valga: por más que en el camino haya sido abducido por un OVNI, la novia pondrá cara de piedra si la hace esperar. Y ni qué hablar si la Hora Cabana los lleva a perder sus reservaciones, ya que podría ser el último San Valentín que pasen juntos.   

2 Sorpresa, sorpresa. Cuidadito con andar obsequiando lo mismo año tras año. Si es de los que recogen geranios del parque y gastan su sencillo en pescar peluches en el ‘Bam-Bam’, solo merecerá un tibio abrazo. Ellas también quedan advertidas: un juego de medias no basta. Ojo, no es necesario regalar un crucero por el Caribe; simplemente busquen algo divertido y con personalidad.

3 Fantasmas del pasado. ¿Lleva usted a la nueva enamorada a los mismos lugares que visitaba con la ex? Si la respuesta es afirmativa, que Dios lo coja confesado. Imagínese regresando por San Valentín al restaurante donde usted y la arpía que lo dejó eran parroquianos, y teniendo que lidiar con el encuentro cercano entre la actual y la antigua (quien seguramente estará acompañada). Se merecerá que le lluevan dos copas de vino, una para cada lado de la cara… y, de yapa, combo del otro galán de turno. Allá usted si es masoquista, pero mejor aproveche el boom gastronómico y descubra otro lugar para ir con el nuevo amor. 

4 Estilo Hollywood. Cuando se encuentra al amor verdadero, el hombre se alucina Steven Spielberg al idear la pedida de mano. Es capaz de alquilar una avioneta que escriba en el aire “Te Amo”, saltar de esta en paracaídas para aterrizar de rodillas frente a ella y entregarle el anillo entre fuegos artificiales. No le deseamos ningún mal, pero cerciórese de dos factores antes de montar tremendo show: 1) que cada detalle de la hazaña funcione, sobre todo el paracaídas; y 2) que ella diga que sí.

5 Sin soga ni cabra. Está en la idiosincrasia peruana hacer todo a último minuto. Con delirios de grandeza, el galán llama al restaurante de moda el mismísimo 14 de febrero, esperando que le armen una mesa en zona privilegiada. ¿En qué está pensando, si él no es Johnny Depp y su novia no es Lady Gaga? De no hacer los planes con anticipación, no conseguirán mesa ni en el Norky’s.

6 Ligero de equipaje. Evite que la cena romántica termine en indigestión. Muy cierto aquello de “barriga llena, corazón contento”, pero si se mandan una parrilla para cuatro o un buffet en el chifa, lo más probable es que el idilio se transforme en una orquesta de vientos. Una ensaladita de lo más light es lo apropiado para una velada donde hará más piruetas que acróbata del Cirque du Soleil. 

7 Rosas y limón. Ni se le ocurra ir de la oficina a la casa de la amada. Con horas de anticipación, ingrese a la ducha como Dios manda: con una barra de jabón Pepita y una piedra pómez que lo mude de piel. Gástese la colonia en el cuello, las manos, la camisa recién planchada. De recogerla oliendo a los trajines del diario, quizá el regalo que le toque sea una orden de restricción para que no lo sientan de aquí a 300 metros.

8 La hora de la verdad. ¿De qué sirve pasar San Valentín en el hotel más lujoso de la ciudad, si cuando él se deshaga de sus prendas quedará en evidencia el calzoncillo de corazones, percudido y con el elástico flojo, y un encaje digno de madre superiora? Hay que seguir los consejos de la doctora Rampolla e incendiar la imaginación con un taparrabos al estilo Tarzán y un portaligas que le saque roncha a las modelos de Victoria’s Secret. De lo contrario, no les quedará más remedio que pasarse la noche con la luz apagada. 

9 Como vuelto a nacer. Los achaques de la edad y el estrés del trabajo podrían convertirse en enemigos del amor. Se puede estar a punto de hacer el salto del tigre y, de pronto… ¡crac! La columna pasa factura, y pide reposo absoluto hasta el próximo San Valentín. Mejor acudir al quiropráctico, para salir con las articulaciones del hombre de goma antes de la sesión amatoria.

10 Ponte linda, bombón. Nada más terrible que perder la virilidad en plena noche de pasión. Así culpe a los nervios o luzca sorprendido al decir: “¡No sé qué pasa!”, su reputación caerá más bajo que el dólar. Ya sabe, aproveche que todos los días son lunes en Mifarma y cómprese su pastillita. Y si esta no funciona, ingiera cuanta sustancia haya probado Lance Armstrong, ¡pero no falle esta noche!
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